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sábado, 19 de agosto de 2017

‘HA VUELTO’, y no sólo es Donald Trump

“¿Nunca se preguntó por qué me sigue la gente..? porque por dentro son como yo”, dice Adolf Hitler al productor de televisión en el aterradoramente interesante filme “Ha vuelto”, basado en el libro de Timur Vermes. Una producción de Netflix con escenas reales de alemanes del momento, sorpresivamente empáticos con el intérprete del Führer.
Más aterrador es compartir naturaleza y especie con el líder del Tercer Reich de Alemania, naturaleza reflejada en las protestas con ultraderechistas y neonazis en Charlottesville Virginia, y la justificación grotesca del presidente de Estados Unidos Donald Trump.
Peor aún, el sentimiento ultra nacionalista y antimusulmán despierta en Barcelona después del atentado en las Ramblas, atribuído al Estado Islámico, con saldo de 14 muertos y medio centenar de heridos.
Leí el libro de Vermes cuatro años atrás. Antes de la edición en español del 2013, vendió más de un millón de ejemplares en Alemania. Una sátira ingeniosa que analiza la forma en que se comportaría Hitler si de pronto reviviera en el 2011 en Berlín, en donde se ubicó el bunker, y cómo sería recibido por el pueblo alemán.
Las diferencias entre el filme y la película no son sustanciales, solamente algunos detalles del encuentro entre el productor de televisión y ‘Hitler’, pero el resultado es escalofriante al ver que la aparición espontánea del personaje en parques, plazas y comercios de Alemania, despierta una mezcla de asombro, morbo, interés, y fuerte admiración, pero en ningún momento se ve el rechazo generalizado o violento, salvo algún transeúnte que reclama su personificación. Aterrador.
Escalofriante la aceptación, alarmantes las secuelas de producción extraídas del propio filme, y que se encuentran publicadas en redes sociales y Youtube (http://ow.ly/h5DF30ewiL8), con cientos de miles de visitas, donde exaltan los ‘valores’ de las escenas de monólogos interpretados por Oliver Masucci (Stuttgart 1968), como una nueva corriente de aceptación, que NO se remite solamente al neonazismo, sino una especie de tolerancia y tendencia a repensar la Alemania en guerra del 39 a 45, y el colapso social, cultural y económico, después de la derrota.
El periódico El Español entrevistó al protagonista de Hitler en un artículo que tituló: “Me convertí en Hitler las 24 horas al día, y la gente me alababa”. Oliver Masucci dice que escuchó 500 discursos del Führer para imitarlo bien: “Era realmente elocuente contra la República Weimar y contra el sistema democrático. Decía claramente: “Somos intolerantes y con nosotros en el poder no habrá otros partidos políticos”. Pese a eso, los ciudadanos votaron por los nazis, algo que me parece realmente fuerte”.
Revela el actor que en la producción y filmación de la película, las personas le preguntaban: “‘¿Qué está haciendo usted vestido así?’ yo respondía que estábamos grabando una película, pero esperaban que fuera una película crítica contra Hitler, pero yo decía: ‘No, yo soy Hitler, este país tiene problemas y quiero hablar siendo Hitler de estos problemas, porque he vuelto’, y, de pronto, la gente lo eoncontraba muy interesante, y rápido se mostraba dispuesta a acabar con la democracia. Resultaba absurdo. Pero, sencillamente con palabras como ‘islamización de Europa’ o ‘terrorismo’, se puede meter miedo, y con miedo, la gente está dispuesta a acabar con la democracia. Todo esto fue chocante. Tenemos que cuidar de nuestra democracia”.
Medios de comunicación y la opinión pública tiende a comparar la actitud de Donald Trump con Adolf Hitler, sobre todo después del espaldarazo en campaña a grupos ultra radicales, y posterior a los sucesos de Charlottesville.
Potus está a distancia de la fuerza manipuladora, elocuencia y astucia aterradora de Hitler. El problema de Trump es él mismo, igual que el Adolf, pero con un potencial de daño apocalíptico, pero en el fondo, el problema es revivir la vena, explícita en la primera cita de este artículo: “¿Nunca se preguntó por qué me sigue la gente..? porque por dentro son como yo”.
Brutal, 72 años no son suficientes para olvidar, ni reinventar la intolerancia, en cualquiera de sus manifestaciones. Ha vuelto, está inmerso en la sociedad y la naturaleza, y NO sólo es Donald Trump.

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