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lunes, 19 de febrero de 2018

Opera CISEN ‘monitoreo’ a candidatos, empresarios y periodistas con 1,500 escoltas federales

Hugo Páez

Algo tendrá que hacer el Secretario de Gobernación para eliminar la sospecha de espionaje a candidatos presidenciales, a gobernadores, alcaldías importantes, y legisladores, además de empresarios, periodistas y todo aquel que solicita escolta federal por situaciones de seguridad, en el caso de algunos candidatos, imputables al territorio representado.
Alfonso Navarrete Prida hace lo posible por cumplir el compromiso de imparcialidad y protección, en especial en el periodo electoral, ya que al menos un partido político detectó la imposición de un personaje íntimamente ligado al CISEN de Alberto Bazbaz Sacal, en un puesto secundario de la Policía Federal (PF) de Manelich Castilla Craviotto, pero de importancia estratégica para el ‘monitoreo’ de movimientos de los escoltados, que, en números redondos, ascienden a 1,500 policías federales en activo.
Bernardo Portas Torre tomó el mando de la Dirección General de Seguridad Física de la PF, en el organigrama está bajo la División de Fuerzas Federales de Carlos Alfonso Tornero Salinas, y del Servicio de Protección Federal, que entre otras labores, custodia y vigila edificios federales y protección física, un negocio multimillonario que en sus tiempos de Secretario de Seguridad Pública le quitó Genaro García Luna al Servicio Panamericano.
Para el partido político que investiga a fondo, el de Bernardo Portas es en apariencia un puesto secundario, sin embargo, su gran importancia radica en la posibilidad del recaudo de información sobre los movimientos, agenda y patrones de los escoltados y aún cuando en la parte superior de la estructura está la Comisión Nacional de Seguridad a cargo de Renato Sales Heredia, el partido sospecha que la información va a parar al CISEN, y de ahí quien sabe a donde.
Portas Torre fue particular del ex director del CISEN Jorge Tello Peón, de Alejandro Gertz Manero, Secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Vicente Fox Quezada, y trabajó muy de cerca con Monte Alejandro Rubido en labores de información clasificada, del organismo.
Su experiencia en inteligencia se desarrolló en los mejores tiempos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, con Tello Peón, un funcionario con gran conocimiento de la materia, impulsor de una estricta metodología, orden y secrecía.
Pero a partir del ‘seguimiento’ del agente del CISEN José Juan Gaeta al candidato del Frente por México, Ricardo Anaya Cortés, los candidatos de oposición tomaron precauciones sobre la información que podría ser recabada por el organismo de inteligencia, ya que es obvio que un agente solitario, designado a proteger a un candidato presidencial resulta inverosímil, pero NO así para labores de recaudo de información.
El contexto, la agenda política, y el incidente del agente apodado “El Botas” con Anaya Cortés en Veracruz, agudizan las sospechas del viejo entendido que describe al CISEN en labores de espionaje a candidatos, aún cuando se pretenda matizar el calificativo con la palabra ‘seguimiento’.

Para este partido preocupado por la seguridad de sus candidatos, el amplio historial en inteligencia de Bernardo Portas, es más que sospecha, una comprobación de hechos.


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