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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Policías echados de hoteles, en un país con crimen récord, y partidos y gobiernos millonarios

Hugo Páez
La sola imagen es absurda en un país con cifras récord de muertes del crimen organizado que rebasan la de todos los tiempos: Un grupo de infelices policías federales uniformados, echados a la calle de un hotel, sentados en el suelos con maletas y equipo, por falta de pago de la institución o de la promesa de cooperación de gobiernos estatales.
La fotografía forma parte de un álbum de la infamia que se repite una y otra vez para las divisiones de la Policía Federal, en Michoacán, Chihuahua, Baja California, Tamaulipas y el estado de Héctor Astudillo.
Infame, mientras el Secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong presumió en el Senado a la institución, como uno de los pocos logros en el combate al crimen organizado.
Ridícula y humillante escena de la autoridad federal, mientras gastamos más de 5 mil millones de pesos en partidos políticos en el 2015, y en el 2018 el gasto rebasará los 11 mil millones, más la inversión promocional de presidencia que supera los 5 mil millones anuales, en los últimos 10 años.
No hay duda, tenemos pervertidas las prioridades.
Permanecen secuestradas por intereses políticos que privilegian un sistema de beneficios incalculables, para una nomenclatura que brinca de un partido a otro, del Congreso a las Secretarías de Estado, a gubernaturas, a alcaldías, y visceversa, en un carrusel de tiempo inagotable, con esa esa especie de plaga impulsada por una dinámica de prebendas y corrupción.
La fotografía es una delicia para el crimen organizado.
Es la imagen de un estado débil, de costos incalculable en percepción de la autoridad federal frente a las corruptas policías estatales y municipales -para todos aquellos que tratan de desgarrar las vestiduras, voy a añadir ‘No todas’-.
Y a la vez es objeto de sarcasmo para todo tipo de cárteles, desde los pedestres hasta las firmas del Pacífico, Golfo, Nueva Generación, Zetas y más.
Es una burla para la prioridad del gasto y la eficiencia administrativa, cuando el conteo de asesinatos dolosos rebasa en más de 13 mil personas, comparado con todo el sexenio anterior. Peor aún, desde inicios se habla de un manejo extraño del dinero de la Secretaría de Gobernación de Osorio Chong en todos los rubros ¿Y qué hace el Comisionado Nacional de Seguridad Renato Sale Heredia y el Comisionado de la Policía Federal Manelich Castilla..? Nada más que aguantar, seguramente las ostentación del cargo y sus beneficios es suficiente aliciente para mantenerse, sin importar el fracaso.
NO hay límites para el deterioro, desde finales del segundo año del sexenio de Enrique Peña Nieto se dispararon los indicadores del crimen organizado, ahí terminó la inercia de la administración de Felipe Calderón y Genaro García Luna que medio contuvo algunos de estos temas.
Lo mismo ocurre en la CDMX de Miguel Mancera Espinosa, quien ahora trata de justificar el brote de violencia y delitos comunes a partir de la puesta en marcha del Nuevo Sistema Penal Acusatorio, aún cuando los ministros de la Suprema Corte de Justicia de Luis María Aguilar probaron las grandes ventajas en materia de justicia.
¿Por qué vemos a los Policías Federales durmiendo en campamentos insalubres, con innumerables carencias, comprando implementos de trabajo con dinero propio, y a otros con las maletas en la calle..?
En el proceso de degradación y criminalización de la vida pública está la posición soberbia del Gabinete de Seguridad para aceptar y rectificar sus errores.
Organizaciones de la Sociedad Civil, empresarios y estudiosos de la materia ven como un craso error la fusión de la Secretaría de Seguridad Pública con Gobernación, lo hemos reiterado en este espacio. Las ONG´s como México Unido Contra la Delincuencia de Josefina Ricaño y José Francisco Torres Landa lo señalaron con mucha anticipación, la respuesta de Osorio Chong y Sales Heredia es arrogante, como si existieran buenos resultados, y estos sostuvieran la tesis de mantener el poder de las dos secretarías en un sólo núcleo.
Regresamos a la misma historia, un aspirante presidencial cree tener una plataforma todopoderosa para sus propósitos, NO para resolver el problema más grave del país que se entrelaza con el segundo: la corrupción.
El fracaso histórico en seguridad pública será un arsenal para la oposición, para Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales, Dante Delgado, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez.
En la campaña presidencial jugará en contra de cualquier candidato del PRI, no solamente para el titular de Gobernación, puntero de los aspirante priistas en las encuestas, sobre José Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, José Narro Robles, Enrique de la Madrid y Eruviel Ávila.
La foto de los Policías Federales, con maletas en la calle me da vergüenza, y a la vez admiración por el estoicismo al mantenerse en pie, por aguantar lástima de los ciudadanos y burlas de los criminales.

Todo se jode cuando los mañosos desbordan de presupuesto, y los eslabones de la seguridad son objeto de burla y abandono. ¡Viva México cabrones..!  

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lunes, 20 de noviembre de 2017

¿Qué hace Miguel Mancera en la foto..?

Hugo Páez

Miguel Mancera parece extraviado, sentado para la foto accediendo a una intriga pedestre, con Margarita Zavala, la voz del principal detractor del Frente Ciudadano por México: Felipe Calderón Hinojosa, propuesto a golpear al PAN hasta debilitarlo, para tenerlo como presa fácil en el 2018.
Tal vez el Jefe de Gobierno NO se imagina levantando el brazo de Ricardo Anaya, hoy por la mañana habla para los reflectores: “Si hay dedazo NO irá con el frente”, voces que le hablan al oído lo convencen de ser el candidato presidencial de los coaligados PAN, PRD Y MC. Obligada, Alejandra Barrales repite el lugar común: “Tiene legítima aspiración a la candidatura presidencial”, en el entendido de la imposibilidad de que el PRD se lleve las dos principales candidaturas del Frente.
No es así, Mancera perdió oportunidad y espacios desde su persistente negativa a afiliarse al Sol Azteca. Su indefinición fragmentó al PRD en el Senado y consolidó a la bancada de Morena, representada con la impensable figura del más rancio priato, Manuel Bartlett.
Esa indefinición de Mancera Espinosa apostó a la figura del candidato independiente, previo a que la presunta ‘panacea’ se convirtiera en un infierno burocrático - electoral una vez que tocó la realidad, y ahora, esa rudeza obliga a Margarita Zavala a voltear de nuevo al PAN a través del Frente Ciudadano, y qué mejor hacerlo a dúo con Rafael Moreno Valle, dos panistas que no pudieron imponerse.
Al menos en la teoría del complot, pensaron en el rostro de Mancera como imprescindible para ‘acalambrar’ a Anaya Cortés, con el ‘mensaje’ de un posible rompimiento perredista.
Pero la caducidad de la foto fue breve, superada en horas por el aval interno de los partidos para concretar el Frente Ciudadano, pero NO pierde utilidad para el PRI de Enrique Ochoa Reza.
La imagen de Miguel aparece fuera de foco al lado de Margarita y Rafael, en un proyecto donde su aspiración no encuentra el acomodo al nivel de su pretensión, distante de sus posibilidades reales.
Sin embargo, Barrales y Dante Delgado lo tienen muy claro, y aunque la presidenta del PRD le reporte hasta ahora a Mancera, y en teoría represente sus intereses políticos, la amenaza de la instantánea que ilustró la portada de todos los periódicos, lo hace ver indeciso, con esa ambigüedad que provocó el encumbramiento de Morena, a pesar de ser la figura más poderosa del PRD como Jefe de Gobierno.
¿A qué juega Mancera con los enemigos de Ricardo Anaya?
En términos prácticos, el PAN es al menos el 80% del músculo del Frente, peor aún, ese 5% que representa el PRD en las encuestas se multiplicaría por cero si va sólo a la presidencial, y sería un gran riesgo para el candidato perredista a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, por la fuerza de gravedad de López Obrador en la izquierda.
La otra opción es someterse a la autocracia de Morena, donde cualquier presa herida y cabizbaja corre la misma suerte que Ricardo Monreal Ávila.
La foto es una jugada desesperada de Felipe Calderón. Juega con la idea de que Moreno Valle llevará del brazo a Margarita a la candidatura del Frente, y en otra combinación de esa imagen, el ex gobernador poblano buscaría abanderar a los coaligados, con la fuerza de Zavala al interior del PAN.
La tercera posibilidad, de ciencia ficción, comprada por Mancera, es que el arrastre de Zavala Gómez del Campo y lo que representa Moreno Valle, más la posición de Barrales en el Frente, venzan a Ricardo Anaya, y el PRD se quede con las dos candidaturas ¡por favor..!
El peor de los escenarios para el Frente, y el mejor para el PRI, es la división, pero aún así difícilmente se librarán de la candidatura de Ricardo Anaya por el PAN, así vaya solo.
Felipe Calderón ya NO tiene nada que perder, y sus aliados en el Senado, Ernesto Cordero, Javier Lozano, Roberto Gil Zuarth, Salvador Vega y Jorge Lavalle, estaría cumpliendo uno de sus objetivos: debilitar al máximo al partido para facilitar el triunfo de José Meade Kuribreña, como lo hizo el entonces presidente panista al apoyar a Enrique Peña Nieto en el 2012 contra Josefina Vázquez Mota, la ‘imperdonada’ por vencer a su candidato ex Secretario de Hacienda, Jefe de Meade Kuribreña: Ernesto Cordero Arroyo.

Qué hace Miguel Mancera en la foto ¿Un triste amago..?

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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Inseguridad y corrupción, bullying al candidato del PRI

Hugo Páez


Enrique Ochoa Reza y Peña Nieto tienen dos toros que lidiar en la campaña presidencial: corrupción e inseguridad.
Es de suponer que se tomarán en cuenta para el perfil del candidato, más allá de los cinco cuestionamientos como: ¿Quién le cuidará la espalda..? o ¿Quién es indicado para continuar su obra..? y otros tres razonamientos de naftalina política de los ochenta.
No hay más que observar las últimas dos molestias visibles del presidente para entender que en la toma de decisiones, ese ánimo tendrá una gran influencia.
Un mes atrás, el 16 de octubre en el Foro Impulsando a México, con la voz tensa al explicar temas como el del socavón en el Paso Exprés de Cuernavaca, Peña Nieto dijo: “De todo quieren echar la culpa a la corrupción... si ocurre un choque en la esquina, (dicen) ¿Quién compró el semáforo que no funcionaba..?”.
Y el lunes pasado, en el Foro Sumemos Causas de María Elena Morera, hizo un fuerte reclamo por las críticas al combate contra el crimen organizado y la inseguridad. Lo tachó de ‘bullying’ contra las policías e instituciones de seguridad pública.
Los dos temas son recurrentes en el sexenio y van en aumento, a partir del 2014, y se erigen como los grandes obstáculos para la continuidad del PRI en la Presidencia de la República, como lo fue la masacre en el combate al crimen organizado de Felipe Calderón Hinojosa.
Los dos forman parte del argumento de Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya Cortés, y seguramente serán párrafos trasladados al candidato del Frente Ciudadano por México.
La corrupción tiene muchas paternidades y complicidades, pero como suele suceder cuando las responsabilidades son atomizadas, se diluye a la hora de personalizar, de tal forma, que en materia de corrupción, el candidato del PRI deberá aparecer incólume en su historial y declaración de bienes. Sin cola que le pisen, pues.
Pero como la palabra “Corrupción” ha estado asociada a la palabra “PRI”, por más de 70 años, aún cuando no es franquicia exclusiva, uno de los razonamientos para la toma de decisiones es que el candidato debe estar a distancia del partido.
El silogismo deduce que el relajamiento de los candados de los estatutos del PRI, fue removido exclusivamente para dar entrada a José Antonio Meade Kuribreña. Pero estas son premisas fundamentales, de las cuales están repletas las columnas de opinión, sin la complejidad que exige el proceso para llegar al ungido.
En el caso de Miguel Ángel Osorio Chong los números de la inseguridad son brutales, y provocaron la molestia más reciente del presidente, a pesar de que esgrimió una defensa de las instituciones de seguridad pública, con carga emocional, frente a organizaciones de la Sociedad Civil. Pero el récord de asesinatos dolosos y violencia en general, son mortales para un futuro candidato. A esto hay que agregarle que el presidente nunca movió a Osorio de Gobernación, como pareció cuidar a Meade, en tránsito desde la Secretaría de Relaciones Exteriores, a la de Sedesol, y por último a Hacienda.
No pretendo deducir quién será o no el preferido de Peña Nieto, me tiene sin cuidado si es Aurelio Nuño, José Narro, Manlio Fabio Beltrones, Enrique de la Madrid, Osorio o Meade, y me parece nauseabunda la cortesana cultura de descifrar los signos y movimientos del ‘príncipe’ (Maquiavelo).
A lo que voy es que pasó el tiempo, y estos dos grandes negativos serán una lápida para la alianza PRI-PVEM y posiblemente Panal, ya que no sólo permanecieron sin respuesta a la ciudadanía, sino crecieron sin control, aún cuando en el círculo rojo presidencial, el país tiene un rostro diferente.
Me preocupa el tercer camino, el que habla que ante la imposibilidad de borrar estos negativos del candidato oficial, se desborde una guerra brutal para empatar marcadores, mayor a la que padece López Obrador, Anaya Cortés y Alejandra Barrales.

Por lo pronto, espere un ataque brutal contra Morena con el tema Venezuela, chavismo y Nicolás Maduro. Ya lo verá.

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lunes, 13 de noviembre de 2017

Gracias por el bullying presidencial, Morera, que siga en el 2018

Hugo Páez

Hay una cierta ingenuidad en María Elena Morera que hace gracia, pero a la vez es una de sus grandes fortalezas.
Esa ingenuidad la mantiene haciéndole ‘bullying’ a las instituciones desde Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. Pocos líderes sociales logran que el presidente de la república aguante críticas de frente, lo que bien habla de las dos partes como ejercicio de rendición de cuentas, aún cuando provoque molestias como las de ayer en el Foro Sumemos Causas.
El presidente Peña Nieto, agobiado por las gráficas del crimen organizado que escalan sin control, y probablemente llegue a 24 homicidios por cada 100 mil habitantes antes de terminar el sexenio, pegan a su presidenciable mejor posicionado en las encuestas: Miguel Osorio Chong, reclamó bullying a sus anfitriones, contra las instituciones de policías y seguridad pública. Además de que nada gustó la propuesta de las ONG´s para separar a la Secretaría de Seguridad Pública de Gobernación.
Desde el 2004 le sigo la pista a María Elena, hemos tenido desencuentros y diferencias de opinión, precisamente por ese candor que la hace esperar más de las personas, de lo que la historia de los funcionarios públicos nos muestra .
Se enoja, revienta de ira, se desilusiona, y ahí sigue por más de trece años “dando lata”, como decía el nefasto gobernador Ángel Aguirre Rivero, cada vez que México Unido Contra la Delincuencia (MUCD) y Causa en Común, señalaban su sospechoso desinterés en capacitar y combatir la corrupción de sus policías municipales, estatales y la procuraduría de Guerrero. La historia lo puso en el basurero con la masacre de normalistas de Ayotzinapa en Iguala.
Pero ayer la molestia del presidente fue patente. Dos años atrás estuve en el mismo salón del Alcázar del Castillo de Chapultepec y ahora el resultado es peor. Los números del combate al crimen organizado son altísimos, en el 2016 y cuatro meses del 2017 rompieron récord las muertes dolosas, desde que existen registros.
Los momentos críticos de Morera con Osorio Chong no son nuevos, de frente ha dicho que su perfil político estorba terriblemente para el combate a la inseguridad, y que su aspiración presidencial supedita la agenda de Gobernación a su futuro político, y este, igual que el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, rechazan tajantemente la separación de la SSP de Segob, que daría la razón al gobierno parnista de Felipe Calderón.
De igual forma, la Conferencia de Gobernadores es un blanco de críticas de estas ONG´s, simplemente porque muchos de los gobernadores se han dedicado a hacer negocios y saquear a sus estados. Ejemplos sobran: Javier y César Duarte, Yarrington, Eugenio Hernández, Rodrigo Medina, los Moreira, y un largo etcétera.
Pero el calendario electoral hace más incómoda a Maria Elena Morera, todo lo que diga sobre el fracaso del gobierno federal y los estatales en el combate al crimen organizado, es un arsenal para la oposición, y de eso hay abundancia que se traduce en fracaso.
Un claro ejemplo de abuso y conducción errática de estas instituciones la dijo ayer Morera con nombre y apellido: Manuel Mondragón y Kalb. El primer Comisionado Nacional de Seguridad de Osorio Chong tenía más de 220 policías federales designados para cuidar a los miembros de su familia, y eso es verle la cara de estúpido a los ciudadanos, con la complacencia de sus superiores.
Peor aún, la crítica a las Fuerzas Armadas, no sólo de María Elena, sino de todos los que la hacemos, es prácticamente tachada de sacrilegio e irreverencia. Sobran los senadores, diputados, gobernadores, Secretarios y comunicadores, que a la menor crítica al Ejército y a la Marina, brincan para tratar de llamar la atención castrense.
Un dato, del 2015 al 2016, los plantíos de amapola crecieron en un 70% en Triángulo Dorado formado por Sinaloa, Durango y Chihuahua, territorio prácticamente resguardado por las Fuerzas Armadas, y sigue sin control, igual que en Guerrero de Héctor Astudillo.
Otro dato, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera fue capturado en las Suites Miramar del malecón de Mazatlán, en un radio que podría considerarse vecinal con la Tercera Región Militar, a cargo en esos dos años del general Alfonso Duarte Mújica.
Es injusto hacer tabula rasa de las corporaciones de seguridad pública y militares, además de que el ruido de lo negativo siempre va a superar a lo positivo, y, por supuesto, NO habrá aplausos y vítores cada que hacen bien su trabajo, como reclamó Peña Nieto, pero tampoco los hay para el médico de urgencias del IMSS, o el policía de crucero, o las cajeras de los bancos que dedican buena parte de su vida a hacer su chamba, y la tienen en un hilo a cualquier error.
Lo que NO ha entendido Maria Elena Morera, ni Josefina Ricaño o Juan Francisco Torres Landa de MUCD -y que bueno que NO lo hagan- es que en temporada de pesca electoral, las redes son muy delicadas, y ayer reventaron los hilos.

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viernes, 10 de noviembre de 2017

Riesgo de violencia y presidente electo a tribunales en el 2018

  • INE partidizado es un peligro para la democracia
  • Caso Coahuila tiene más de cinco meses en la incertidumbre por forcejeo de grupos de consejeros
  • Las consecuencias son inimaginables en un conflicto a escala nacional, con movilizaciones prestas a la violencia

Hugo Páez

Más de cinco meses han transcurrido de que Manuel Riquelme Solís fue electo gobernador de Coahuila, con la amenazante incertidumbre judicial de repetir la elección, en la que estaría vetado para participar como candidato.
Los elementos para echarla abajo son tan claros y a la vez tan endebles, según la ley vigente, que mantienen dividido al Instituto Nacional Electoral casi medio año, en una crisis que podría escalar niveles insospechados en la elección presidencial del 2018.
Las consecuencias son inimaginables en un conflicto a escala nacional, con movilizaciones prestas a la violencia, en una contienda cerrada a tercios, según las encuestas más serias.
El problema es que parte de la solución está en el partidismo de los once Consejeros del INE, que, en el caso del candidato del PAN, Guillermo Anaya contra Manuel Riquel del PRI en Coahuila, actuaron como congregados a los partidos.
El 30 de octubre comenté la votación de los consejeros, ratificada el jueves pasado, en ella se aprobó el rebase del 9.2% de gastos del tope de campaña de Riquelme, en una sesión de debate, donde el grupo integrado por Marcos Baños, Dania Ravel, Adriana Favela, Enrique Andrade, y Beatriz Zavala, fue derrotado por Ciro Murayama, Pamela San Martín, Lorenzo Córdova, José Ruiz, Jaime Rivera y Benito Nacif.
Dos grupos con argumentos de clara empatía por uno u otro candidato, que tendrán en sus manos la elección del 2018 y pueden ser un peligro real para la democracia, además de que, en este escenario, los partidos pequeños y los candidatos independientes no tendrán ‘grupo de apoyo’ en el INE de Lorenzo Córdova, tal como los tienen los más fuertes.
Como en el 2012, la salida pacífica apuntará a un resultado holgado, el gobierno federal apuesta a una estrategia para alejar cualquier duda, en última instancia, y ante la opinión pública internacional, el presidente Enrique Peña Nieto será responsable de lo que pase en su país, como en su momento lo fue Barack Obama, Nicolás Maduro, Alí Jamenei en los dudosos comicios de Irán, y de igual forma Xi Jinping en China, reelecto dos semanas atrás.
Dudo que el Instituto Nacional Electoral tenga el temple y la credibilidad en un cierre milimétrico. Imaginemos a Morena con un resultado menor a un punto abajo que el PRI y aliados, o al Frente Ciudadano en la misma situación.
El hecho es que al ser partido y gobierno, la responsabilidad sobre la credibilidad de los comicios recae ineludiblemente en Peña Nieto, a falta de fortaleza de la autoridad electoral, cuestionada también en el camino, por la novatada con los candidatos sin partido, o independientes.
Megalomanías como la del Fiscal Especial para Delitos Electorales, Santiago Nieto Castillo, que sorprendió hasta a sus defensores de la oposición, ONG´s y líderes sociales, aumentan el riesgo y debilitan la estructura institucional que deberá dar el fallo electoral.
No hay duda, la Fepade necesita un titular sólido, acreditado y confiable, una figura que en cada frente electoral tendrá una definición distinta, y una rara avis que cumpla para todos, es prácticamente imposible.
A estas alturas del calendario electoral NO deberíamos estar hablando de instituciones poco creíbles, de falta de fiscal en la Fepade y en Anticorrupción, de repetir una elección estatal cinco meses después, y mucho menos del riesgo de violencia social.
Hasta aquí el parte de guerra.

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Peña Nieto entre el malo y el peor

Hugo Páez


No me refiero a dos candidatos, ni a los cuatro sembrados por Emilio Gamboa, o a los 8 ranqueados en la lista personal de Enrique Peña Nieto, por decir un número progresivo.
Me refiero a la gran distancia del candidato del PRI en el 2012, comparado con la nebulosa decisión para el 2108. Y no es que Peña sea mejor elemento que los aspirantes priistas de ahora, eso lo sufriremos los ciudadanos más tarde, si gana la elección presidencial.
Pero indudablemente el ex gobernador del Estado de México fue un buen candidato, como Vicente Fox Quezada, dicho incluso por los panistas disgustados con la candidata Josefina Vázquez Mota, en plena campaña.
Ahora Peña Nieto tomó el avión presidencial rumbo a Vietnam, con la gran interrogante, posiblemente tenga un nombre en mente, pero en la percepción, dentro y fuera de su partido, NO hay grandes diferencias entre la posición de Miguel Osorio Chong y José Meade Kuribreña, o de Aurelio Nuño Mayer con José Narro Robles.
Peña Nieto está solo en esta atribución autocrática de la cultura priista, ahora llamada ‘liturgia’, cuando el primer militante es el presidente de la república. En los entendidos de la cofradía, no hay respuesta más cabrona que la recibida cuando el presidente pregunta: “¿Quién crees que deba ser el candidato..?”, “El que usted elija señor presidente”.
Para infortunio -que deberá resolver antes de terminar el mes-, la definición de Morena es muy clara con Andrés Manuel López Obrador, y la del PAN o el Frente Ciudadano NO juega con otros perfiles diferentes a Ricardo Anaya Cortés, la fuerza política de los coaligados con mayor arsenal.
En esta ambivalencia, los problemas de La Corte priista se mueven en pantanos de cortesía, con mensajes encriptados, posiciones en fotografías, y un sinnúmero de variables para deleite de la opinión publicada.
¿A quien le interesa el candidato del PRI, más allá de los priistas..?
Los mexicanos somos electores temporales, no de tiempo completo, como debería, si tomamos en cuenta que la decisión nos encadena a tres años con alcaldes y diputados, y a seis años con gobernadores y el presidente. Así escuchamos la queja de malos gobiernos, saqueadores, abusivos, y hasta criminales, como la lista de gobernadores consignados e investigados, es el lamento en todos los rincones del país.
En los más de 70 años de dictadura perfecta, el presidente NO decidía candidato, decidía heredero, ahora los partidos y coaliciones pretenden hacer lo mismo. Esto es, los estudios de campo y a simple vista,  todo indica que el presidente saldrá de cualquiera de las coaliciones: PRI-PVEM-Panal, PAN-PRD-MC o Morena-PT, NO de una candidatura ciudadana, las cuales, quizá una o dos logren el registro.
Al concilio del PRI lo dirige una sóla voz, como describió Peña Nieto la ‘liturgia’, en el foro Fortaleza de las Instituciones. Aunque esas decisiones presidenciales han provocado grandes aberraciones y escisiones oscuras, verbigracia Manuel Camacho Solís y Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la historia indeleble.
En los hechos, ya decidieron por nosotros, aún cuando la insaculación difiere en los tres polos: En el PRI es una Caja Negra, donde el Presidente de la República nombra a un tercero, sin revelar el proceso de toma de decisiones, esto es, no sabremos en realidad si consultó encuestas, o a notables, o fue producto de una corazonada. Y de llegar a revelar el algoritmo, permanecerá la duda si es una simple fachada para presentarlo como un proceso inteligente.
El candidato de Morena será una decisión autocrática, de auto unción, que NO necesitará explicación alguna, por su naturaleza de auto de Fe en la superioridad moral de Andrés Manuel López Obrador.
El abanderado del Frente Ciudadano será consensuado por incidencia de intereses de los partidos participantes, a través de un método controlado, que no deje espacio a filtraciones o desagradables sorpresas.

Lo dicho, ya decidieron por nosotros, pero falta optar por la continuidad o el cambio, y qué tipo de cambio queremos.


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lunes, 6 de noviembre de 2017

Peña acelera a Osorio, Anaya el peligro para el PRI y AMLO

Hugo Páez

El martes pasado publiqué en este espacio, si Miguel Osorio Chong como puntero en la encuestas entre los priistas, se dejaría desplazar por el entusiasmo empresarial por José Meade Kuribreña (http://ow.ly/AeD330goUgy).
El Secretario de Hacienda tomó ventaja de ciertas señales de Enrique Peña Nieto, interpretadas por la opinión publicada como indicios reveladores, sin embargo, a tres semanas de la decisión presidencial, el Secretario de Gobernación acelera el paso, al tiempo en que Enrique Ochoa Reza vive una guerra de nervios entre los ‘económicos’ y los ‘políticos’ del PRI.
En ese lenguaje de conflicto se maneja la tensión y la urgencia por bajar a Ricardo Anaya Cortés de la contienda electoral. El Frente Ciudadano por México es una simple modalidad, que perdería toda la fuerza sin el líder del PAN como candidato presidencial. Anaya es el objetivo primordial del PRI y del gobierno federal. Representa el verdadero peligro frente a cualquiera de sus aspirantes.
Se trata de aniquilarlo antes de que el réferi cante los nombres en la arena electoral. Pero los métodos y el sicariato mediático es tan burdo, que provoca el efecto contrario, y lo redimensiona como el David frente a Goliat.
El PRI no olvida la paliza del domingo 5 de junio del 2016 en Televisa, donde la expectativa de ganar 10 de las 12 gubernaturas, minuto a minuto transformó la cara de victoria de Manlio Fabio Beltrones, en asombro desalentador. Ricardo Anaya, con el báculo de Acción Nacional, revirtió el alegre pronóstico para dejar el marcador 5 a 7, a favor de la oposición, en presencia del titular del PRD Agustín Basave Benítez.
El público vio la caída del Rommel priista, a manos de un político relativamente novato, ya que si eso pudo hacer con Beltrones, qué no hará con un peso menor.
Pero como suele pasar en estos resultados, ni toda la derrota era atribuible al entonces presidente del PRI, injustamente jubilado, ni toda la victoria, al líder del PAN, rápidamente encumbrado. Pero así es la percepción, y como reacción de corrección política, ‘Goebbels’ proscribió a Manlio, preparó a Meade, y puso en la mira a Ricardo.
La Elección de Estado echará mano de todo, por ejemplo, veo el apodo de Anaya como “El Nopal” en la serie de Televisa como continuación de la parodia El Privilegio de Mandar, y recuerdo los tiempos de “El Tigre” Emilio Azcárraga Milmo, orgulloso auto confeso soldado del PRI.
Esa remembranza, en la nueva temporada de la serie, viene acompañada del mismo olor nauseabundo.
Pero los tiempos del Tigre eran los de la Dictadura Perfecta, y ahora su hijo Emilio Azcárraga Jean simula abandonar la trinchera, para ubicarse del otro lado del pantano, como un bobo ejercicio de auto protección.
Tampoco hay duda que los tiempos de control de medios de comunicación es un nuevo intento del PRI-Gobierno, como la verdadera alianza que le garantice continuidad con José Meade Kuribreña, Miguel Osorio Chong, Aurelio Nuño Mayer o José Narro Robles.
Andrés Manuel López Obrador pasó a segundo término. Sigue demostrando que es una amenaza de cartón piedra, cuál maniquí de Serrat que enamora a los soñadores más radicales, a los encabronados que apuntan a cargarse el cristal con piedra en mano.
De igual forma Margarita Zavala se quedó en el camino, víctima de los odios de Felipe Calderón renunció al PAN y se enrutó en la difícil saga de la candidatura independiente y ahora prueba la soledad del error.
Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado se ven dispuestos a aguantar la tormenta las próximas seis semanas, López Obrador con Morena tiene todo estructurado, pero el PRI no puede equivocarse de candidato, ni el presidente peña Nieto de verdugo.

Hasta aquí el parte de guerra.

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miércoles, 1 de noviembre de 2017

López Obrador y Carles Puigdemont, radicalismo en las encuestas

Hugo Páez

Andrés Manuel López Obrador y Carles Puigdemont podrían ser depositarios del odio radical, en las encuestas.
El líder de Morena se quedó atrapado en el extremo que sirvió para desmembrar al PRD y construir su propio partido, sin embargo, ahora va con urgencia por mostrar un proyecto de gabinete con con grandes figuras, que no traicionen sus principios, con el propósito de tranquilizar el pánico ciudadano en la probable victoria, según las encuestas.
Andrés Manuel corre el riesgo de ser rechazado en público, o replicado con un silencio ensordecedor, como ya le pasó con Juan Ramón de la Fuente, y otras figuras de gran conocimiento entre los electores.
No dudo que si López Obrador gana la presidencia de la república, le sobrarán figuras conocidas que brinquen a su gabinete sin pudor alguno, desde cualquier partido, pero antes de eso, no habrá personaje en otros polos políticos que le den el SÍ, en público.
En el bunker que se construyó no hay forma de penetrar, ni siquiera uno de sus generales pasó del atrio del santuario.
Ricardo Monreal chocó con puertas y muros, hasta que líder decidió levitar la mano para franquear su acceso, sospechosamente después del debilitamiento de su candidata a la Jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, ahora vulnerable, víctima del colapso del sismo 19-S.
Aún así, esa gracia concedida al delegado de Cuauhtémoc, no le alcanza para tomar su candidatura, solamente para futuras concesiones.
Con esa numeralia de empatías llegó Carles Puigdemont, palpó la independencia de Catalunya, sin prever la reacción en gran parte de su territorio, y desató el pánico al radicalismo, huyeron bancos y empresas, y con ellos la frágil confianza.
En números aproximados, cincuenta por ciento de la población catalana estaba a favor, pero no fue suficiente para detonar el hartazgo con España, y con las políticas de Mariano Rajoy, arrastradas por el quinto presidente de la transición: José Luis Rodríguez Zapatero, sumado a los escándalos de Juan Carlos de Borbón, derivados en su abdicación a la corona española a favor de Felipe VI.
No planteo un paralelismo entre los dos, ni similitudes absurdas, pero hay un punto de convergencia donde resulta cada vez más complicado para estos radicalismos, navegar a contracorriente en la aldea global.
Ya no hay distancias entre países y pueblos, por eso Nicolás Maduro necesitó someter a Venezuela al aislamiento forzado, apoyado en el régimen chavista, con el propósito de mantener el control del Congreso y la Corte, sin importar explorar nuevas fronteras de lo insostenible, y, en consecuencia, del drama humano.
Nadie cree el ofrecimiento de amnistía de López Obrador.
Sus propios ideólogos y apologistas de medios de comunicación criticaron la presunta ‘tregua’, como una zanahoria frente al caballo que lo lleve a tropel a Palacio Nacional en el 2018. La residencia oficial de Los Pinos quedará como mausoleo de la historia política de México, en la nueva era.
Para propósitos del miedo social, como estrategia del PRI de Enrique Ochoa Reza, y en el otro extremo, el odio revanchista esperado por Andrés Manuel contra todo lo que huela a sistema y gobierno de Enrique Peña Nieto, la mezcla centroizquierda del Frente Ciudadano por México, es una amenaza real y temida, sobre todo en la formación de las alianzas PRI-PVEM-Panal, y Morena-PT. Prueba de ello son los ataques con humaredas mediáticas a Ricardo Anaya Cortés, Alejandra Barrales y Dante Delgado.
Carles Puigdemont cimentó su proyecto en los grandes números de los estudios de campo, para impulsar el referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña el 1 de octubre, convocado por la Generalitat, después de una interrupción del Tribunal Constitucional el 7 de septiembre.
El 90.18% de los catalanes votaron por el SÍ, y solamente el 7.83% por el NO, pero la reacción de pánico fue totalmente aterradora, despertó a más de la mitad de la población para dar marcha atrás, NO sólo en España, la alerta se propagó a la Comunidad Europea, y la internacional.
¿Las encuestas favorables al radicalismo de Puigdemont fueron un espejismo..? amerita un estudio a fondo. En los números presentados por Consulta Mitofsky, Andrés Manuel está arriba en todos los careos; pero entre las alianzas, el Frente Ciudadano va a la cabeza.
¿En qué forma las posiciones radicales son depositarias de todos los odios, en las encuestas, pero a la hora del sufragio, o del despertar cotidiano, se topan con la realidad..?

Cataluña no es México, ni Carles es Andrés Manuel, pero...

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